En el interior de la Hoz de Beteta nos espera un bosque diferente. La profundidad del valle, la humedad y unas condiciones climáticas muy particulares permiten encontrar aquí especies más propias de paisajes atlánticos. A través de un recorrido entre tilos, avellanos y otras especies de interés descubriremos cómo pequeños cambios en el relieve y el clima pueden transformar completamente la vegetación. Una ruta para adentrarnos en uno de los rincones botánicos más especiales de la provincia y entender por qué conservar estos enclaves resulta fundamental para proteger su extraordinaria diversidad.
