Esta senda interpretativa, adaptada al entorno singular del río Bañuelos y la cola del Embalse del Vicario, sumerge a los participantes en una aventura de educación ambiental. A través de Don Custodio, un antiguo guardián de las aguas atrapado por la degradación del humedal, los grupos familiares deberán superar juegos y pruebas.
El objetivo es conseguir las llaves que abren los candados de este espíritu y liberar el mensaje de concienciación que le permitirá descansar. La actividad aborda las características geográficas e hidrológicas de la zona, la identificación
de la flora y fauna de ribera y humedal, las cadenas tróficas y los usos y abusos de este ecosistema.
Grupos familiares con niños/as de 4 a 12 años.
